La Gran Comisión

Todo aquel que sigue a Jesucristo tiene la obligación de predicar el evangelio. No necesitamos ser grandes teólogos. Lo único que necesitamos es un verdadero encuentro con Cristo, un corazón dispuesto y una actitud de obediencia. El Señor continua enviando a su iglesia a predicar.

Vemos en el texto que leímos como los setenta fueron enviados a predicar aunque no tenían fama de predicadores, tampoco habían cursado estudios teológicos eran cristianos al igual que nosotros; muchos podemos llegar a pensar que no tenemos las aptitudes para predicar el evangelio, pero los requisitos para predicar son un corazón dispuesto y una actitud de obediencia, si tu dispones tu corazón y eres obediente tu puedes predicar, aunque creas que no podrás porque no sabrás que decir.

Por ejemplo:

“Entonces dijo Moisés a Jehová: ¡Ay, Señor! Nunca he sido hombre de fácil palabra, ni antes, ni desde que tú hablas a tu siervo; Porque soy tardo en el habla y torpe de lengua. Y Jehová le respondió: ¿Quién dio la boca al hombre?¿O quien hizo al mudo y al sordo, al que ve y al ciego?¿No soy yo Jehová? Ahora pues, ve, y yo estaré con tu boca, y te enseñare lo que hayas de hablar.”(Ex. 4.10-12)

El párrafo anterior nos muestra, como Moisés temía hablar cosas equivocadas, algunos teólogos dicen que pudo ser que Moisés era tartamudo, pero el caso es que Dios le dijo que él le diría que hablar y que decir.

Otro ejemplo igual encontramos en Mr. 13.11 donde el Señor Jesús les dijo a los discípulos que no eran ellos los que iban a hablar, sino el Espíritu Santo. O sea el Señor nos dará las palabras correctas y necesarias para poder predicar el evangelio, recordemos es el Espíritu Santo el que convence al pecador de su condición delante de Dios y no las palabras que nosotros creamos correctas.

Las instrucciones que el Señor nos dejo son claras y precisas “Y le dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” Mr. 16.15. hay mucha gente que necesita escuchar del evangelio de Cristo Jesús, pero hay muy pocos dispuestos a hacerlo.

Hermano amado es necesario que tú como siervo, retomes esa gran comisión a la que fuimos enviados, no esperes que otros lo hagan, levántate y resplandece en medio de las tinieblas, Cristo espera que tu actúes, recuerda que es tu deber y no solo de los pastores, o evangelistas, o maestros, sino de todos los que hemos sido llamados a esa gloria eterna.

Él nos ha dado las herramientas e instrucciones precisas para hacerlo bien. El cristiano más gozoso es aquel que predica el evangelio. No lo pienses mas, empieza a predicar hoy mismo. Pastor Julio Labrador

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