Creer o No

Que nos cuesta creer? La palabra nos dice que para seguir a Cristo es necesario que padezcamos y tengamos oposición en el camino del evangelio. Muchos son los predicadores, profetas, pastores y otros que llevan un mensaje equivocado de prosperidad, de no sufrimiento, de camino fácil y de empoderamiento cuando a la luz de la palabra no hay fundamento.

Una cosa es saber que Cristo nos acompañará en el camino para sustentar nuestra necesidad y ayudarnos a seguir en fé y otra es tomar una base contraria a las palabras de Cristo y pretender que todo estará como en un sueño.

Seguir a Cristo y creer totalmente en su palabra y promesas implica tomar nuestra cruz, implica el precio de sangre para nuestra oportunidad de llegar al cielo, implica profundizar en la palabra para ayudar a otros.

Creer es fundamental para que veamos las promesas de amor, fé y libertad realizarse en nuestras vidas y la de los nuestros. Debemos creer sin dilación, sin duda, sin doble ánimo, sin esperar que el camino fácil es parte de la promesa. No lo es, creer es decirle a Cristo Señor nuestro, que se cumpla tu voluntad, no la mía. Pastor Julio Labrador

Mirando La Cruz

Cuando dejamos de mirar a la cruz, se cortan los lazos de comunión, de espiritualidad, de escuchar la voz de Dios, de enfoque en los propósitos y planes de Dios. Dejar de mirar a la cruz es poner la vista en cosas que no nos aportan en nuestro de servir.

La palabra es clara: si ponemos la mirada en la meta, en la cruz, en nuestro Señor, no hay manera de equivocar el camino ni permitir al enemigo que distraiga nuestra mirada. Fija tu vista en la fé, en el sacrificio de la cruz, en nuestro Salvador, Jesucristo. La carrera es larga, las pruebas en el camino muchas, pero la recompensa una que nos dará paz y gozo por la eternidad. Mantén tu mirada en la cruz, ya nos falta menos. Adelante y abrazo. Pastor Julio Labrador

Instruyendo al Niño

En tiempos de grandes cambios sociales y nuevos avances en tecnología y ciencia, es cada vez más duro sobrevivir en el entorno de un niño y un joven. Los retos y la presión de grupo son cada vez más grandes para cada uno de ellos, la búsqueda de aprobación fuera del entorno familiar es casi una necesidad prioritaria para ellos.

Ante esta realidad la iglesia debe reinventar la manera de lograr captar su atención y persistencia en el desarrollo de una relación con Dios. Los niños y la juventud deben ser parte integral del culto y el desarrollo de una iglesia que entiende su importancia en un futuro tan cerca como los próximos diez años de cada iglesia.

Cada padre y madre debe enseñar los fundamentos cristianos de credo y entender que la iglesia es solo una pequeña parte de tiempo si comparamos cada dia en la vida de ellos. Fundamentos de oración, intimidad con Dios, seriedad de cada credo y lo importante en cada uno de su propia relación con Dios. La insistencia se hace costumbre y èsta en convicción.

No desperdicies cada segundo de vida de tus hijos para dejar pasar la oportunidad de sembrar en ellos la semilla de amor, esperanza y vida eterna que todos debemos tener en Cristo nuestro Seńor y Salvador.

El Balance

Sabias que en deuteronomio 15 se habla del balance económico y social que debía tener Israel?, esto para que social y económicamente nadie fuera mejor. Para que hubiera equidad entre todos y la economía fluyera de manera balanceada.

El ańo chemita o de remisión, el diezmo de víveres, y otras secciones de la ley tocaba con detalles esta petición de Dios a su pueblo escogido. Seria grandioso que otras naciones copiaran el modelo económico de Israel.

Pero cuando vemos lo que Dios queria mostrar, vemos que era un corazón misericordioso y sin avaricia, esto traería la bendición de Dios en tu tierra. Recuerda ayudar a aquel que necesita, Dios te recompensará desde lo alto.

Pastor Julio Labrador

«No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo. Si alguno ama al mundo, el amor del Padre no está en él. Porque todo lo que hay en el mundo, los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida, no proviene del Padre, sino del mundo.» ‭‭1 Juan‬ ‭2:15-16‬ ‭RVR1960‬‬

Podriamos enumerar un sin fin de cosas que vemos hoy en la iglesia que sin duda imitan las que vemos en el mundo. La diversificación ministerial y la manera en que son manejados pareciera que trajeron de vuelta al templo los mercaderes. Con los tiempos, se va descuidando el fundamento del evangelio.

El amor por las almas pasó a un segundo plano, sin poder mostrar el amor del Padre que debería estar en nosotros y ser manifiesto en todo momento. Tal vez es necesario traer el coraje de Cristo y volver a expulsar lo que no pertenece al templo, al culto de agradecimiento a Dios.

Cuando abriremos los ojos para ver que si alguno ama al mundo y sus cosas, el amor del Padre NO está en el. Fama, vanagloria, deseos de los ojos, nada que ver con lo que deberiamos reflejar. Que vemos al mirarnos en el espejo espiritual cada dia? Si no ves el reflejo de Cristo, es un buen momento para hacer un alto y pensar en el consejo sabio de Juan, busquemos el amor del Padre, aquel que nos amó como nadie.

Pastor Julio Labrador

Romanos 15:25-31

Pablo se enorgullece de su trabajo, pero en todo momento muestra su humildad señalando al Espíritu Santo trabajando a travès de èl, no adulando su propio ser. Como vemos en la palabra siempre luchó con el conflicto entre gentiles y judios. Nótese que “santos” era una manera de llamar SOLAMENTE a los ISRAELITAS de nacimiento. Por eso se entiende que en otras partes de la palabra el nombre de “santos” se relaciona a sólo ese pueblo. Note también lo generoso de la iglesia de acaya y macedonia al querer ayudar a los pobres de Jerusalèn, y la oposición de ellos de recibir tal ofrenda, porque provenía de los gentiles. Note que el concepto ” abundancia” significaba los bienes espirituales, no económicos. El ser participes de las bendiciones espirituales del pueblo escogido, Israel, no necesariamente nos hace participes de las promesas que se hicieron específicamente para ellos. He ahí una muestra de esa lucha, de la que Pablo era duro combatiente. Más adelante seguiremos tocando este tema. Un abrazo y adelante.

Pastor Julio Labrador Rivera.

La Confesión

Romanos 10:9 nos habla de la confesión pública que en algún momento debemos hacer para que el mundo escuche nuestra decisión personal de nuestro credo. Es un requisito a la luz de la palabra. Amarrado a creer que Dios levantó a su hijo para salvación nuestra, la confesión debe generar un cambio interior que muestre la firmeza de nuestra decisión.

Confesar públicamente nuestras creencias nos expone a los demás desde adentro, de lo más íntimo que llevamos como meta, como norte, como guía. Es parte de la reconstrucción que se va dando poco a poco, donde crecemos al paso que podemos llevar con la ayuda de nuestro Señor y Salvador.

Confesar también es sinónimo de aceptar lo confesado, de entender lo que nos afectó de alguna manera y es superado en el proceso. Confesando que Cristo ha llegado a nuestras vidas estamos diciendo que ahora caminamos diferente, hablamos diferente, pensamos diferente. No vamos sin rumbo como hoja al viento, ya tenemos dirección y propósito para la eternidad.

Permanece firme, nos va a costar, pero ese primer paso de confesión, nos dará el ritmo de una nueva canción en nuestro espíritu. Pastor Julio Labrador

Mas Su Palabra No Pasará

Desde los tiempos de la iglesia primitiva, los cambios en su desarrollo han sido variados y en distintos escenarios para la iglesia, que en este momento enfrenta tiempos duros y de grandes retos. La persecusión de cristianos, la inquisición, la venta de salvación por documentos, la exclusiva interpretación bíblica, las tesis de Lutero, y lo que vemos hoy en la linea de tiempo de poco màs de 2,000 años.

Pero Dios siempre se aseguró de dejar claramente en su palabra que la misma no cambiaria ni pasaría en su vigencia y propósito. Ni siquiera podria ser cambiada como han pretendido muchos. El surgimiento de nuevas ideas han provocado que se vea en los altares y fuera de ahi situaciones que nunca pensamos ver y que a la luz de la palabra nada tienen que ver con el plan de Dios.

Aunque fué dicho que ocurririan como señales de los tiempos, debemos aferrarnos a la palabra hoy más que nunca, a la verdad de Cristo, al propósito evangelístico de nuestra comisión. La firmeza que Dios espera de nosotros aún en el cumplimiento de esos tiempos es fundamental para nuestra buena batalla. Oremos por aquellos que han desvirtuado o perdido el camino, prediquemos la palabra a tiempo y fuera de tiempo, ya Dios lo ha dicho, su palabra no pasará. Pastor Julio Labrador